FlowSimply StudioPara fotógrafos
Pedir una demostración Demostración

Bodas · Bautizos · Comuniones · Eventos

Dos días de cada cinco
sin tocar la cámara.

El programa todo en uno para fotógrafos de eventos. Hecho por un fotógrafo.

Contratos que no vuelven firmados, cobros que hay que perseguir, galerías por WhatsApp. De todo eso se ocupa FlowSimply Studio.

Los novios salen de la iglesia bajo una lluvia de arroz y pétalos, rodeados de invitados

Ya están grabando. La única pregunta es dónde acaban esas fotos.

Sin registrarte y sin llamar a nadie

Míralo funcionando, ahora

Tres trozos de menos de medio minuto. Es el programa de verdad, grabado de la pantalla: ni maquetas ni diapositivas.

El panel

Todo lo que rodea a una boda

Cada reportaje en su fase, lo que está pendiente de cobrar y lo próximo que tienes que hacer. Sin saltar de la agenda al correo y del correo al Excel.

El portal del cliente

Lo que ve tu cliente

En qué punto va su reportaje, lo que ha pagado y lo que queda, sus documentos y sus fotos. Con tu nombre y tus colores, no con los de una plataforma.

La galería de invitados

Un código QR en cada mesa

Los invitados escanean, suben lo que hacen con el móvil, y la pareja lo ve todo junto a su reportaje. La galería se abre y se cierra sola.

Lo que hay dentro

Todo esto, y no hay que contratar nada más

Tú pones las cámaras y tu Photoshop. Todo lo demás está aquí.

Un solo programa, en tu servidor. Sin extensiones, sin módulos aparte y sin cuota por gigabyte: el disco es tuyo y lo que quepa dentro no se paga por separado.

El día del evento

  • Tarjeta con QR ya maquetada para imprimir
  • Los invitados suben fotos sin registrarse ni instalar nada
  • Pase en la pantalla del banquete, con retardo por si acaso
  • Tú decides cuántas fotos como máximo

La entrega

  • Galería de avance y galería final, que se abren según la fase
  • Carpetas dentro de la galería
  • El cliente marca sus favoritas para el álbum
  • Descarga en calidad original, las veces que haga falta
  • Archivar libera sitio para las siguientes bodas

El portal de tu cliente

  • Su enlace, con tu marca, sin cuenta ni contraseña
  • En qué punto va su reportaje, paso a paso
  • Sus documentos y sus pagos, siempre a mano
  • Te escribe desde ahí, sin mezclarse con tu WhatsApp
  • Y tú sabes si ha entrado y cuándo

Tu día a día

  • Un panel con lo que de verdad requiere tu atención hoy
  • Los encargos por fases, en tablero o en tabla
  • Calendario, que te avisa si coges dos el mismo día
  • Estadísticas de lo que entra y lo que se cierra
  • Dos papeles: administrador y usuario
  • Todo desde el móvil, igual que desde el ordenador

Lo que pasa solo

  • La felicitación de aniversario, el día exacto
  • Avisos de pagos vencidos y de avances con retraso
  • Copia de seguridad cifrada, todas las noches, fuera del servidor
  • Las mejoras se instalan solas de madrugada
  • Y si tus correos dejaran de salir, te lo dice

Cuando alguien te escribe

  • Formulario para tu web, o el enlace por WhatsApp e Instagram
  • Te avisa a ti y le contesta a él con tu nombre
  • Te lo recuerda si lleva días sin respuesta
  • Aparcar una petición hasta la fecha que digas
  • Cada conversación queda apuntada en su ficha

Presupuesto y contrato

  • Tus paquetes por tipo: boda, bautizo, comunión, evento
  • Extras y promociones, con su precio
  • Propuesta en PDF con tu logotipo y tus colores
  • Firma desde el móvil, con sello y fecha
  • Tus cláusulas, escritas una vez
  • Lo firmado queda congelado aunque mañana cambies algo

El dinero

  • Las cuotas salen solas de los porcentajes que tú pongas
  • Aviso al cliente antes de cada vencimiento
  • Una pantalla con todo lo vencido, ordenado
  • Cobro con tarjeta o Bizum desde su portal, si lo quieres
  • Facturas con numeración correlativa
  • Descarga en CSV para tu gestoría

¿Te suena?

Lo que de verdad quita el sueño

1 de cada 4 horas de trabajo se le van a un fotógrafo de bodas en administrar y en contestar. No en editar: en administrar.

Encuesta anual de Your Perfect Wedding Photographer a más de 300 fotógrafos profesionales de bodas del Reino Unido: 18 % en administración y 7 % en comunicación. La misma encuesta dice que solo el 4 % del tiempo se dedica a hacer fotografías.

Y no es una hora seguida de cada cuatro. Son muchas de diez minutos, repartidas por toda la semana:

  • Buscar una factura de hace ocho meses que no aparece por ningún lado.
  • No saber si aquella pareja hizo el segundo pago, y no atreverte a preguntar dos veces.
  • Escribir otra vez el mismo correo de siempre, cambiando el nombre.
  • Un contrato que mandaste hace dos semanas y sigue sin volver firmado.
  • Rehacer el presupuesto porque han añadido el álbum de los padres.
  • Buscar en WhatsApp qué le prometiste a quién, entre mensajes de la familia.
  • Apuntar en algún sitio que hay que entregar antes del 15, y luego encontrarlo.
  • Repasar el calendario tres veces antes de decir que sí a una fecha.
  • Preparar los enlaces de la galería, y volver a mandarlos porque han caducado.
  • Y el correo que jurarías que mandaste y nunca llegó.

Nada de esto es fotografía. Es lo que hay alrededor, y es de lo que se ocupa el programa.

Un día voy a coger dos reportajes para la misma fecha.

Te avisa al aceptar la solicitud, al cambiar la fecha y en el calendario. Avisa sin impedir, porque a veces se hace con un segundo equipo.

Llego al reportaje sin haber cobrado el segundo pago.

Al firmar salen las cuotas con sus vencimientos. Al cliente le llega el aviso el día antes; a ti, la lista de lo vencido. Nadie tiene que reclamar nada a mano.

El contrato tarda dos semanas en volver firmado.

Firman desde el móvil, en el sofá, el mismo día que dicen que sí. Y las cláusulas son las tuyas: se configuran una vez.

Había 150 invitados con el móvil y ninguno sabe cómo me llamo.

El QR lleva tu marca. Cada evento es una sala llena de gente que se casa el año que viene.

Juan José Huertas, fotógrafo, disparando durante una boda
No hice esto para venderlo. Lo hice porque estaba harto de perseguir contratos y de llevar los pagos en una hoja de cálculo. Lo uso en mis propias bodas, y cada cosa que tiene está porque me hizo falta a mí primero.

Juan José Huertas · Retratándote, Alcalá de Henares

El día del evento

Los invitados hacen fotos toda la noche. Ahora las tienes tú.

Un código QR en cada mesa. Los invitados suben sus fotos desde el móvil, sin instalar nada y sin registrarse. Tú las tienes al día siguiente y el cliente las ve desde su portal.

Y en la pantalla del banquete van apareciendo mientras cenan, con unos minutos de retardo por si hay que quitar alguna.

150 personas mirando algo tuyo durante toda la noche. Y de las que hay en esa sala, varias se casan el año que viene.
Mesas de un banquete en un jardín, cada una con su tarjeta de código QR junto al número de mesa

Desde que firman

Tu cliente tiene su sitio desde el primer día

Desde que una pareja te contacta hasta que firma, se casa y recibe sus fotos puede pasar año y medio. Durante todo ese tiempo tienen un enlace suyo, con tu marca, donde ver en qué punto va su reportaje, qué han pagado, qué queda por pagar y sus documentos. Y donde escribirte, sin mezclarse con tu WhatsApp de la familia.

No se registran ni recuerdan ninguna contraseña: entran con su enlace y ya está. Después llegan las galerías, eligen sus favoritas para el álbum y ven las fotos que subieron los invitados.

Esto no es una maqueta: lo uso con mis propias parejas y se lo cuento en mi web de fotógrafo. Puedes leerlo tal cual lo lee una pareja que va a casarse y quedarte con lo que te sirva para explicárselo a los tuyos.

Trabajas solo, pero cada cliente entra en un sitio que es solo suyo, con tu nombre arriba. No es que parezcas un estudio con oficina detrás: es que lo eres, y ahora se nota.
El portal privado del cliente abierto en un móvil: la portada con su nombre y la fecha, y debajo el estado del reportaje paso a paso
Así lo ve tu cliente en el móvil, que es donde lo abre.

De la primera consulta al aniversario

Un reportaje entero, de punta a punta

Llega

Una solicitud desde tu web

Entra en la bandeja, te avisa a ti y al cliente le llega un correo con tu nombre. Si lleva tres días sin respuesta, te lo recuerda.

Se cierra

Propuesta en PDF y firma en línea

Con tu logotipo, tus paquetes y tus promociones. Se firma desde el portal del cliente, y lo firmado queda congelado aunque mañana cambies una condición.

Se cobra

Las cuotas se calculan solas

Con los porcentajes que tú decidas. Una pantalla con todo lo que te deben, ordenado por fecha, y avisos automáticos antes de cada vencimiento.

El día

Los invitados, dentro

Tarjeta con QR ya maquetada para imprimir, galería de invitados y pase de proyección para la pantalla del banquete.

Se entrega

Avance, entrega y selección del álbum

Las galerías se abren solas según la fase. El cliente marca sus favoritas en vez de mandarte una lista de nombres de archivo.

Un año después

La felicitación de aniversario

Sale sola el día exacto, con tu nombre. Ahí es cuando te recomiendan a la siguiente pareja.

El pipeline del programa con tres encargos en fases distintas: una boda con propuesta enviada, otra con el contrato firmado y un bautizo con un pago vencido

Cada encargo pasa por sus fases y avisa solo cuando algo no va: ahí, un bautizo con un pago vencido.

Sin cuota por gigabyte

Tus fotos viven en un servidor que es tuyo

Y no tienes que ocuparte de él. Lo montamos nosotros, lo dejamos funcionando y lo mantenemos al día: no instalas nada, no configuras nada y no tienes que entrar ahí nunca. Abres el navegador y trabajas.

El servidor lo contratas tú, a tu nombre y con tu cuenta —te damos las instrucciones exactas de qué coger, o lo hacemos contigo si lo prefieres—. Así es tuyo desde el primer día, no hay ningún traspaso por medio y entras pagando menos, porque el servidor deja de estar en nuestra factura. Si prefieres no abrir cuenta en ningún sitio también lo ponemos nosotros y pasa a tu nombre después, pero es el camino largo y cuesta más.

En los dos casos acaba igual: la máquina es tuya y lo que hay dentro también. El programa lo alquilas —es nuestro y se desinstala el día que lo dejes—, pero tus fotos, tus contratos y tu base de datos se quedan contigo sin tener que rescatarlos de ningún sitio ni pedirle permiso a nadie.

Y la dirección también es tuya. El programa vive en tu propio dominio, así que el enlace que reciben tus clientes y el QR que escanean los invitados el día de la boda llevan tu nombre, no el nuestro. Doscientas personas viendo tu marca esa noche. Si todavía no tienes dominio te damos uno para empezar, y el día que compres el tuyo se cambia sin perder nada.

Aquí viven las galerías de cada reportaje y las fotos que suben los invitados: no es un disco donde guardas cosas, es el escaparate que abren tus clientes. Y no hay plan que se te quede pequeño en junio: una boda entera ocupa alrededor de nueve gigabytes, así que tienes sitio para diez bodas a la vez, y al entregar y archivar se libera para las siguientes.

Y si un día se rompiera algo, tus bodas no se van contigo. Todas las noches sale una copia cifrada fuera del servidor —fotos, documentos y todo lo demás— y la hemos devuelto entera más de una vez, con sus miles de fotos, para saber que funciona. No es una promesa: es algo que ensayamos.

Lo que hoy se contrata por separadoAl mes
Un CRM de gestión15 – 100 €
Una galería de entrega
sube de plan cada temporada
7 – 19 €
Una aplicación de invitadospor evento

No compites contra una suscripción: contra la suma de tres, y una de ellas crece con tu volumen.

Precios de julio de 2026, convertidos a euros y redondeados.

Quince días, sin pagar nada

Pruébalo con tus paquetes y tus precios

Primero nos sentamos media hora y recorremos un reportaje de principio a fin: desde que entra la solicitud hasta la felicitación del aniversario, pasando por el contrato firmado, los cobros y el día del evento. No es una presentación con diapositivas: es el programa funcionando.

Y si te interesa, te monto tu propia instalación durante quince días. No una demostración compartida: la tuya, con tu nombre, tus paquetes y tus precios cargados, para que la trastees con calma y veas si encaja con tu forma de trabajar.

Es para probar, así que no metas ahí una boda de verdad: lo serio empieza a los quince días, en tu servidor. Lo que hayas configurado —tus paquetes, tus cláusulas, tu logotipo— se pasa tal cual y no lo repites.

El panel del programa: solicitudes nuevas, encargos activos, pendiente de cobro, avisos y las listas de próximos reportajes y últimas solicitudes

Precio

Lo que cuesta, dicho a la primera

Con tu servidor — que es como está pensado

0 € Quince días de prueba, con tu instalación montada
400 € Puesta en marcha, en dos pagos de 200 €
29 € Al mes, cuando termines de pagarla

Precios sin IVA. Al ser un servicio para profesionales, la factura lleva el 21 % aparte.

Lo que se monta con la puesta en marcha: tu servidor probado, tu dominio, tu logotipo y tus colores, tus paquetes con sus precios, tus cláusulas revisadas contigo, tus datos fiscales, y una sesión para enseñártelo. No hay nada que instalar por tu parte.

Cuándo se paga cada cosa: nada mientras pruebas. El día quince, la primera mitad. Treinta días después, la segunda. Y a partir del mes siguiente, los 29 € de cuota. Ni un cargo antes de que decidas seguir, y te lo detallo por escrito.

El servidor lo contratas tú: a tu nombre y con tu cuenta, y no tienes que entrar ahí nunca más. Te damos las instrucciones exactas de qué coger —o lo hacemos contigo, si lo prefieres—. A día de hoy recomendamos Hostinger cogiéndolo a dos años por adelantado, y esos dos años cuestan menos de lo que te descontamos aquí. No te lo vendemos nosotros: la cuenta es tuya y el precio es el que tenga ese día, así que te lo miramos juntos.

Cuánto tiempo te comprometes: seis meses, que es una temporada de bodas entera y es lo que hace falta para juzgarlo. Son un año solo en el otro camino, el de que pongamos nosotros el servidor, y no es un capricho: ahí la puesta en marcha lleva dentro el primer año de máquina pagado por adelantado, y el año de permanencia cubre justo eso.

En los dos casos se avisa con un mes. Después de la permanencia se renueva mes a mes y lo dejas cuando quieras.

¿Prefieres no abrir cuenta en ningún sitio? Entonces lo ponemos nosotros: la puesta en marcha son 600 € y la cuota 39 € al mes, porque el servidor lo pagamos nosotros y va dentro. La máquina pasa a tu nombre después, en vez de serlo desde el primer día, y la permanencia es de un año. Te sale más caro y hay un traspaso por medio: por eso el de arriba es el camino normal.

¿Y tu web? Si ya tienes una, la traemos a tu mismo servidor por 100 € y dejas de pagar el alojamiento que pagas hoy. Si no tienes, o la que tienes se te ha quedado vieja, te monto una de cinco secciones con tu dominio: 100 € si contratas antes de octubre —después, 200 €—. Con web, la puesta en marcha son 500 € hasta octubre y 600 € a partir de entonces, y la cuota pasa a 39 € al mes, que es lo que cuesta mantenerla al día. Si el servidor lo ponemos nosotros, 700 € y 49 € al mes.

Lo que te llevas El servidor es tuyo Lo ponemos nosotros
Solo la aplicación 400 € + 29 €/mes 600 € + 39 €/mes
Con la web que ya tienes
la traemos a tu servidor
500 € + 39 €/mes 700 € + 49 €/mes
Con una web nueva
cinco secciones y tu dominio
500 € + 39 €/mes 700 € + 49 €/mes

La puesta en marcha se paga una vez; la cuota, cada mes. La web nueva son 100 € hasta octubre de 2026 y 200 € después, así que a partir de ahí esa última fila pasa a 600 € y 800 €. Todos los importes, sin IVA.

El gasto medio en fotografía de boda en España es de 1.850 €. Con un solo reportaje más al año que entre por el área de invitados, el primer año está pagado. A partir del segundo, con un tercio.

Estudios de gasto en bodas en España; la mediana se sitúa en 1.500 €.

Pedir una demostración Media hora, sin compromiso

Antes de que preguntes

Lo que no hace, y lo que conviene saber

Mejor decirlo ahora que el día de la instalación.

No edita las fotos

Ni revelado ni inteligencia artificial. Para eso ya están Aftershoot e Imagen, y son buenos. Aquí subes la carpeta ya revelada.

Viene preparada para facturar hasta julio de 2027

Emite facturas con numeración correlativa sin problema, que es lo que la ley permite a un autónomo hasta esa fecha. A partir de ahí hará falta Verifactu, y nuestra intención es adaptarla antes. Y si prefieres seguir facturando donde ya lo haces, ningún problema: aquí tienes los cobros y el CSV para tu gestoría.

No sustituye a tu web ni a tus redes: se nutre de ellas

Tu web, tu Instagram y tu WhatsApp siguen siendo tuyos y siguen siendo por donde te encuentran. Esto es lo que pasa después: el formulario se pone donde tú quieras —tu web, tu perfil, un enlace en una historia— y desde ahí la solicitud entra aquí, con tu nombre y su aviso automático. A partir de ahí tienes el contrato, los cobros, el calendario, las galerías y el portal de cada cliente en un solo sitio, en vez de repartidos entre cinco herramientas y una hoja de cálculo. Y con la web te ayudo de dos formas: si ya tienes una, la traemos a este mismo servidor y dejas de pagar el alojamiento aparte; y si no tienes, te monto una de cinco secciones con tu dominio. Las dos salen en la tabla de precios, con lo que cuesta cada una.

El cobro en línea va aparte

De serie se cobra por transferencia o Bizum, y aquí queda registrado con su aviso y su justificante. Si quieres que tus clientes paguen con tarjeta o Bizum desde su portal, se puede añadir a tu instalación: cuéntamelo y lo vemos.

Preguntas

Lo que suele preguntarse

En los quince días de prueba, ¿puedo meter una boda de verdad?
Sí, y es lo mejor que puedes hacer: metiendo un encargo de verdad es como vas a saber si te sirve, y probándolo en falso no lo sabrías ni tú ni yo. Ten en cuenta solo una cosa, que es dónde está montado: esos quince días corren en un servidor nuestro, para que no tengas que contratar nada hasta que decidas. Si sigues, se traspasa entero al tuyo —el encargo, las fotos, los paquetes, las cláusulas, el logotipo y tus datos fiscales— y no repites nada. Y si no sigues, ese servidor se borra completo con todo lo que hubiera dentro.
¿Y si a los quince días no sigo?
No pagas nada y ahí acaba. Borramos tu instalación de prueba y lo que hubiera dentro. Sin llamadas ni insistencias.
¿Compro el programa o lo alquilo?
Lo alquilas, como cualquier otra plataforma. La diferencia es que aquí hay dos conceptos y no uno: la puesta en marcha se paga una vez y es el trabajo de montarlo con lo tuyo dentro —tu servidor probado, tu dominio, tus paquetes, tus cláusulas revisadas contigo, tus datos fiscales—; y la cuota es el uso del programa, con el mantenimiento, las copias y las mejoras que van entrando. La permanencia cubre la puesta en marcha, no la cuota: es el trabajo que ya está hecho el primer día.

Y las mejoras salen de vosotros. Lo que se añade cada mes lo piden los fotógrafos que lo usan, no una hoja de ruta escrita en un despacho.
¿Y si un día dejo de contar con vosotros?
Te llevas todo lo tuyo —las fotos en su calidad original, la base de datos, los contratos firmados, los justificantes y las copias— y el programa se desinstala del servidor. Eso es lo que estás alquilando: el programa es nuestro y no lo tiene nadie más, pero lo que hay dentro es tuyo y está en una máquina a tu nombre, así que para sacarlo no tienes que pedirle permiso a nadie ni esperar a que alguien te habilite una exportación. Es la diferencia entre irte y que te dejen irte.
¿Tengo que contratar yo un servidor? No sé de eso
Es un formulario y una tarjeta, y no vuelves a entrar ahí nunca: lo montamos, lo dejamos funcionando y lo mantenemos al día nosotros. Te paso las instrucciones exactas de qué coger, o lo hacemos juntos en diez minutos si lo prefieres. Recomendamos cogerlo a dos años por adelantado, porque así cuesta menos de lo que te descontamos aquí en la puesta en marcha: el servidor te sale gratis esos dos años y encima la máquina es tuya desde el primer día. No te lo vendemos nosotros, así que el precio es el que tenga ese día y te lo miro contigo antes de que pagues nada.

Y si aun así prefieres no abrir cuenta en ningún sitio, lo ponemos nosotros: son 200 € más de puesta en marcha y 10 € más al mes, la máquina pasa a tu nombre después en vez de serlo desde el principio, y la permanencia es de un año.
¿Y si un mes no puedo pagar?
No pasa nada por uno. Se avisa, y se vuelve a avisar cada semana. Al segundo recibo impagado se corta el acceso, pero no se borra nada: tus fotos y tus datos siguen donde están, y en cuanto se pone al día vuelve a funcionar. Lo decimos aquí y no en la letra pequeña porque enterarse de esto el día que pasa sienta mal aunque sea razonable.
¿Quién ve las fotos de mis clientes?
Nadie más que tú y quien tú autorices. Están en tu servidor, y ni el navegador de tu cliente ni el de un invitado hablan nunca directamente con la base de datos.
No soy de ordenadores. ¿Puedo con esto?
No hay nada que instalar ni que actualizar. Se entra con un usuario y una contraseña, como al correo. Y como el correo, se entra igual desde el móvil o la tablet: no hay nada que solo se pueda hacer sentado delante del ordenador, así que puedes mandar una propuesta o marcar un cobro desde el coche. La puesta en marcha la hacemos nosotros y te lo dejamos funcionando con tus datos dentro.
¿Sirve para bautizos y comuniones o solo para bodas?
Vale para cualquier evento, porque no está escrito para bodas: el vocabulario es genérico de arriba abajo —reportaje, cliente, evento— y el tipo lo pones tú en el nombre del paquete. Sirve igual para un bautizo, una comunión, una orla, un book o una sesión de empresa. No verás «pareja» en la ficha de un bautizo.
Ya tengo Pixieset o Pic-Time. ¿Tengo que dejarlo?
No, y puedes tener las dos cosas a la vez. En cada reportaje hay un hueco para pegar el enlace de tu galería de siempre —Pixieset, Pic-Time, la que uses— y a la pareja le aparece en su portal como un botón más, junto a su contrato, sus pagos y las fotos de los invitados. Ellos entran por un solo sitio aunque las fotos estén en otro.

Así que no hace falta que cambies de golpe: entregas por donde entregas hoy, y el portal lo une. Aquí la galería va incluida —además del contrato, los cobros, el calendario y los invitados—, y el día que ya no abras la otra, das de baja la suscripción y dejas de pagar por gigabytes.
¿Puede entrar alguien más de mi equipo?
Sí, con dos papeles: administrador y usuario. Puede haber varios administradores —dos socios, por ejemplo— y el usuario no toca precios, cobros ni ajustes.

Media hora

Te lo enseño con un reportaje tuyo dentro

Dime cuándo te viene bien y lo vemos juntos, sin presentación y sin compromiso. Y si te quedan dudas, volvemos a quedar las veces que haga falta.

Al enviar eliges cómo mandarlo: por WhatsApp, por tu correo, o copiándolo. Si lo prefieres ahora, escríbeme por WhatsApp o a juanjo@flowsimply.cloud.

Tus datos los trata Juan José Huertas para responderte y preparar una propuesta, y no se ceden a nadie. Puedes acceder a ellos, corregirlos o pedir que se borren cuando quieras. Lo tienes explicado en la política de privacidad.

Si prefieres leer antes de escribir

Tres cosas que he escrito sobre este oficio

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